Reseña: Splatoon 3, el juego que lleva a la franquicia a su tope

Con dos entregas por detrás, Nintendo decidió lanzar una edición más de su popular y frenética franquicia Splatoon, la cual logró innovar en ciertos elementos para mejorar respecto a sus antecesores y que los usuarios más nuevos van a disfrutar en mayor medida. La historia de este juego no es compleja, aunque sí más profunda que los dos títulos pasados. Al iniciar, el usuario toma el papel de un inkling (una especie de pulpo antropomórfico) quien viaja hasta la región de Tintelia. En esa ciudad es donde sucede la historia para un solo jugador, la cual narra el surgimiento de un elemento que pone en riesgo la vida de los personajes. Si bien Splatoon tiene un trasfondo profundo, esta es la primera ocasión en que se trata una historia de forma tan directa y, lo más relevante, es que tiene un efecto sobre el juego, ya que también funciona como un gran tutorial para aprender a usar las herramientas y mecánicas para los combates.

En Tintelia también suceden los combates territoriales, que consisten en cubrir la mayor parte del escenario con la tinta de tu color -y permiten subir de nivel-, así como los modos competitivos, es decir, la parte más importante y exigente del título.

Escenarios llenos de colores Splatoon 3 es uno de los juegos con mayor frenetismo en Nintendo Switch y si bien podría pensarse que tantos elementos sucediendo al mismo tiempo podrían ser problemáticos para la consola, la realidad es que el dispositivo responde sin mayor problema y mantiene una experiencia completamente estable. Respecto al apartado estético, los niveles industriales abandonados aportan un gran escenario para el juego; sin embargo, tienen un problema y es la poca variedad, ya que únicamente existen 10. Eso sí, tienen un diseño renovado que motiva la lucha directa entre los participantes sobre la estrategia. El juego es demasiado absorbente y el hecho de que esté orientado hacia los modos competitivos online lo dota de múltiples capas de rejugabilidad, es decir, no está atado a una historia, sino a los deseos de los usuarios por ganar más batallas y mejorar sus habilidades.

Por otra parte, la personalización de los personajes no está centrada sólo en cómo se pueden ver, pues las decisiones que tome el jugador respecto a los accesorios también pueden influir en su rendimiento dentro del campo de batalla, donde las habilidades del usuario ahora valen mucho más que el trabajo en equipo.

El pináculo de Splatoon Desde su lanzamiento en Wii U, la franquicia de Splatoon ocupó un rol importante para Nintendo y eso se nota en las constantes actualizaciones que recibe el juego para mantenerlo vivo. El ejemplo más claro de ello son los Splatfest, eventos en línea donde los jugadores deben defender a su bando ganando varios combates durante determinados periodos. Si bien su contenido ya es relevante en esta primera etapa de su lanzamiento, se trata de un juego pensado a largo plazo que se disfruta en mayor medida desde el inicio, porque así se aprovechan los eventos en línea y actualizaciones que durarán, por lo menos, un par de años. Splatoon 3, entonces, es el punto más alto de una franquicia que se estrenó hace ocho años. Se basa en lo que la saga construyó en un par de juegos anteriores y suma variedad en sus modos de juego, armas y equipamiento. Sin embargo, este podría ser un punto en contra, ya que si bien es una evolución, podría decirse que ya llegó a su tope y es complicado superarlo en las próximas entregas, si existen.

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