Para innovar en tecnología, debes estar dispuesto a fallar

Cambio climático, eficiencia energética o agricultura sostenible son de los principales asuntos que se están atendiendo con innovación; sin embargo, para generar nuevas soluciones tecnológicas, el principal rasgo que se necesita no es ser un experto en las herramientas digitales, sino tener una mirada crítica respecto a los problemas para atenderlos y ser resiliente cuando estas soluciones creen nuevos obstáculos. De acuerdo con Baltazar Rodríguez Tellez, evangelista tecnológico de IBM, cuando se desarrolla nueva tecnología se altera el panorama general y se producen nuevos problemas. Dentro de los procesos de innovación se debe implementar una metodología ágil, es decir, desarrollar la idea de que si se va a fallar, que sea rápido. “Esto quiere decir que te des cuenta rápidamente de aquello que estás haciendo mal, con el fin de detenerlo antes de que haga un impacto mayor, además de mejorar los procesos y atender los desperfectos para generar un paso de aceleración más avanzado”, explica el especialista.

Rodríguez, quien también es arquitecto senior de soluciones en la empresa de computación, destaca que la innovación no nace del uso de las herramientas digitales, sino del análisis de problemas y cómo podrían solucionarse con base en la utilización de recursos. “La tecnología juega un papel importante, eso es innegable, pero para llegar ahí se debe entender el problema, pensar de forma distinta y una vez que se logre una idea, buscar una herramienta tecnológica que te permita llegar a un objetivo”, comenta Rodríguez, quien además destaca que se requiere de un apetito por la innovación para generar disrupción y cambios. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Suiza encabeza la lista de las economías que mejor se situaron en términos de innovación a nivel mundial durante el 2021, con una puntuación de 65.5 sobre 100 en el Índice Mundial de Innovación. Suecia ocupa el segundo lugar (63.1), seguido de Estados Unidos (61.3), mientras que se debe descender hasta el puesto 53 para encontrar a la primera economía de América Latina y el Caribe que aparece en la lista. Se trata de Chile (35.1), a la que siguen de cerca México, Costa Rica y Brasil.

Para elaborar esta clasificación que evalúa 132 países, la OMPI, un organismo que forma parte de las Naciones Unidas, tiene en cuenta los siguientes factores: instituciones, capital humano e investigación, infraestructura, desarrollo empresarial y de los mercados, y producción creativa, de conocimientos y tecnología. Si bien existen diferencias entre los países, el especialista resalta que en la actualidad el entorno tecnológico permite un mayor acceso a recursos de alto nivel, lo cual es significativo, pues grandes procesos de innovación se pueden generar en entornos pequeños y sin la necesidad de recurrir a una gran cantidad de capital o infraestructura, gracias a los modelos de tecnología como servicio. Aunque comenta que el liderazgo del futuro estará en quienes se atrevan a experimentar, acepta que incluso ahora los sistemas de educación rompen con el desarrollo de nuevas ideas. “Los niños no tienen preconcepciones y los mecanismos de educación formal te quitan esa creatividad al exigir que sigan instrucciones tan rígidas”, lamenta. Son necesarios los entornos de diversidad en el mundo de la innovación, pues de esta manera se fomenta el respeto a las ideas distintas y se construye innovación en lugar de menosprecio. “La creatividad no es un ejercicio individual, sino uno de cooperación”, concluye.

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