La tecnología: un aliado para brindar viajes más seguros para mujeres

Karina Méndez tarda casi dos horas diarias para llegar de su casa, ubicada en el Ajusco, a su universidad en Calzada de Tlalpan. Para llegar a clase de siete de la mañana tiene que pararse a las cuatro y salir a esperar el bus que la llevará hasta el metro y, posteriormente, caminar diez minutos hasta llegar a la puerta de su instituto. De regreso por las noches, vuelve a repetir la experiencia. La movilidad en transporte público es una realidad que vive 68% del área metropolitana y Ciudad de México, de acuerdo con el Inegi. Pero la experiencia de movilidad para las mujeres es distinta, pues se enfrentan a numerosos retos por su condición de género. WhereIsMyTransport, empresa de tecnología y fuente de datos de movilidad y localización para los mercados emergentes, realizó el estudio Movilidad para llegar más lejos: ¿cómo se mueven las mujeres en Lima y la CDMX? en la que registraron que seis de cada 10 mujeres afirmaron haber rechazado una oferta de trabajo por dificultades de transporte, ya sea por servicios inseguros, tránsito por calles en horarios nocturnos o tener que utilizar avenidas peligrosas. También mencionaron que las mujeres invierten más dinero en transportes que las hagan sentir ligeramente más seguras; emplean más tiempo para desplazarse al elegir zonas que no pongan en riesgo su integridad; los problemas de acoso afectan sus traslados e impactan en sus hábitos de viaje; y la falta de alternativas seguras y eficientes es una limitante frente a su crecimiento profesional y la independencia económica.

Mejorar las condiciones de estos traslados es algo que la tecnología puede cambiar. Daniela Flores, investigadora UX en WhereIsMyTransport, mencionó que la tecnología puede ayudar a dar certidumbre en cuanto a los viajes. Por ejemplo, los datos pueden ayudar a las mujeres a elegir mejores rutas de transporte, donde se sientan más seguras y tengan mejores opciones de movilidad. Rumbo es la app que recopila todos los datos de WhereIsMyTransport para ofrecer rutas en transporte público pero, a diferencia de Google Maps, cuenta con datos actualizados del día a día. Por ejemplo, indica si hay una manifestación que está bloqueando la ruta de tu camión o si la línea del metro está fallando. Una inversión tecnológica en mejorar la infraestructura puede ayudar a hacer traslados mucho más rápidos y seguros para las usuarias. Flores mencionó que uno de los principales problemas que detectaron es el tiempo de espera. Al no saber a qué hora llegará el bus, las mujeres permanecen más tiempo expuestas, lo que aumenta el riesgo. “No alcanzan los transportes y las frecuencias no están estimadas adecuadamente. No hay una certeza, actualización o precisión en los datos que se tienen de movilidad. Hace falta inversión en la certidumbre del transporte y herramientas tecnológicas que ayuden a saber”, mencionó. La inversión en cámaras de seguridad también puede mejorar la situación para las mujeres.

Apps de movilidad El mismo estudio mostró que, en el Valle de México, 55% de las mujeres han experimentado situaciones de acoso sexual dentro del transporte público. Por esto, 35% de ellas consideraron las plataformas de movilidad como una de sus opciones. Solamente una de cada 10 mujeres en el Valle de México llamaría a un taxi en la calle, contra cuatro de cada 10 que solicitaría este servicio desde alguna aplicación. Sin embargo, aún dentro de vehículos de plataformas, 2% dijo que ha vivido situaciones de acoso en apps de movilidad. Paola Reynoso Cano, Gerente de Comunicación Corporativa de inDrive, mencionó: “Es imperativo impulsar acciones que detonen una conversación social y generen cambios de comportamiento con respecto a la seguridad de las mujeres en el transporte”. InDrive, plataforma que ofrece servicios de movilidad, presentó la campaña “Pacto por tu seguridad”, una iniciativa que tiene por objetivo brindar a las y los conductores herramientas para identificar y evitar conductas o comentarios inapropiados hacia las pasajeras. Uber también ha elaborado campañas para prevenir el acoso dentro de sus vehículos, como la campaña “Fuera de juego”. Sin embargo, el utilizar apps de movilidad ante la falta de seguridad en transporte público sigue fomentando la desigualdad entre las mujeres. Si Karina tuviera que pagar el traslado de su casa a su instituto en una app de movilidad, el precio estimado por viaje sería de 210 pesos, frente a los 12 que gasta. “La movilidad es un proceso estratégico donde las mujeres van pensando rutas para tomar, horarios, tiempos y condiciones de seguridad (… ) y la tecnología puede facilitar a las mujeres la confianza de planear un viaje”, concluyó Flores.

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