La tecnología tiene tanto poder político como para transformar una ciudad

San Francisco, California – Las empresas de tecnología tienen poder político en Estados Unidos. Así lo demuestra Salesforce, la compañía de software que la semana pasada celebró su evento anual en San Francisco, una ciudad afectada por la falta de vivienda y el abuso de drogas y que; sin embargo, movilizó a las autoridades para transmitir una percepción de seguridad en medio de uno de las convenciones más importantes para la economía local. Al llegar al aeropuerto internacional de San Francisco, todos los visitantes sabían que la ciudad sería la sede de uno de los eventos más relevantes de tecnología. Se trató del autoproclamado encuentro más grande de Inteligencia Artificial en el mundo e incluso los oficiales de migración sabían que las largas filas de espera se explicaban con una palabra: Dreamforce. En el trayecto hacia el hotel, ubicado en el distrito comercial de Union Square, el taxista me comentó que si salía a caminar lo hiciera en esa zona, en el barrio chino o el italiano, hacia el norte de la ciudad, pero que no caminara hacia el lado contrario, pues llegaría a Tenderloin. Tales recomendaciones mostraban la preocupación de los locales por que los visitantes evitaran algunos barrios con fama de ser peligrosos, como el propio Tenderloin, el cual es conocido por el impacto que el consumo de drogas ha dejado entre la población, un tema que incluso es considerado de salud pública.

Tan sólo en el primer trimestre del año, 200 personas fallecieron por sobredosis en la ciudad, de acuerdo con la oficina forentese local. Esta cifra representa un aumento de 41% respecto del 2022 y se trata de la muerte de una persona cada 10 horas. Este contexto generó que Salesforce dudara en seguir utilizando esta ciudad como la sede de su convención anual. “Si este Dreamforce se ve impactado por la situación actual con la falta de vivienda y consumo de drogas, quizá puede ser el último”, advirtió Marc Benioff, CEO de la compañía, un par de semanas antes del inicio del evento. La llamada de atención demostró el poder político de las empresas de tecnología. “Los CEO de las tecnológicas son como presidentes de pequeños países. Tienen tanto poder como líderes del mundo”, dijo a Expansión Jon Swartz, el reconocido periodista tecnológico. Ante la advertencia y después de la convención, la alcaldesa de San Francisco, London Breed, dejó en evidencia la importancia de este evento para la ciudad en una declaración donde resaltó que su administración está comprometida con este tipo de eventos, además de que “las cosas están mejorando” en la ciudad Para este año, que marcó la vigésima edición de Dreamforce, la Asociación de Viajes de San Francisco previó una derrama económica de casi 90 millones de dólares, gracias a la asistencia de aproximadamente 40,000 personas, quienes ocuparon cerca de 80,000 noches de hotel, además de gastar en los negocios de toda la ciudad. “Pusimos mucha presión sobre la ciudad este año”, mencionó Benioff en un evento de prensa durante Dreamforce. “San Francisco se ve genial. Ahora mismo es una ciudad muy segura. Nos estamos moviendo en la dirección correcta”. La sensación de seguridad es evidente al caminar las calles de la ciudad, pues el gobierno local se comprometió a “hacer de Dreamforce un evento de clase mundial”, dijo un vocero a Bloomberg. Muestra de ello es el aumento de policías y “embajadores” en áreas turísticas. Este tipo de acciones, mencionaron un par de periodistas locales consultados por Expansión, fueron parte de una transformación de la ciudad, un proceso de “limpieza” que sucede cada vez que recibe un evento de estas características para mostrar la mejor cara a sus visitantes. Tan sólo desde finales de mayo, la Patrulla de Caminos de California dijo haber hecho 100 arrestos con drogas y en los últimos tres meses, según la oficina de la alcaldesa, las autoridades locales arrestaron a cerca de 300 presuntos traficantes de drogas, además de que incautaron 103 kilos de narcóticos, incluidos 56 kilos de fentanilo. “Mi forma de verlo es que cuando la ciudad de San Francisco quiere verse bien, brillante, limpia y segura, sabe cómo hacerlo”, mencionó Benioff; sin embargo, existen barrios que no forman parte del entusiasmo por la Inteligencia Artificial, como Tenderloin.

Un barrio que se queda fuera de la fiebre por la IA De acuerdo con CNN, Tenderloin es la zona cero del mercado de drogas al aire libre, pues es común ver personas usando y vendiendo sustancias ilícitas en sus calles, además de agujas usadas en las aceras, al lado de personas intentando dormir. Aunque San Francisco es epicentro de la tecnología del momento, pues aquí se encuentran ocho de las 20 empresas más importantes del sector de IA, incluida OpenAI, también es el sitio en donde sucede otro fenómeno de grandes proporciones: una epidemia de consumo de drogas. “Ahora mismo”, dijo Benioff, “San Francisco se ve genial, es muy segura. Si las autoridades lo pueden hacer para Dreamforce, por qué no lo pueden hacer todos los días”, criticó y dijo que se les debe exigir aumentar la cantidad de policías en referencia al déficit actual de oficiales, debido a un recorte de presupuesto para ese departamentp. Una persona que forma parte de la organización del evento y quien prefirió mantenerse en el anonimato, dijo que la ciudad no es violenta, sino más bien las personas afectadas por el abuso de drogas tienen problemas mentales, lo cual transmite una idea de inseguridad. Previó a la advertencia de abandonar San Francisco, Benioff donó un millón de dólares al Ejército de Salvación, una organización que ayuda a personas sin hogar, con el fin de dar la mejor impresión tanto a los asistentes de Dreamforce, como a los de la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se realizará este mismo mes en la ciudad. La reacción del gobierno, mencionaron los periodistas locales, forma parte de la intención de que Dreamforce no se vaya de San Francisco y resaltaron que si su director ejecutivo decide salir de la ciudad, no sería la próxima edición, como había amenazado. “Debemos trabajar en los problemas sistémicos que han permanecido en la ciudad durante mucho tiempo”, mencionó Benioff a la prensa.
Desigualdad, el gran problema de San Francisco El contraste entre lo que se vive en los pasillos del Moscone Center, donde se desarrolla Dreamforce, y las calles de Tenderloin es palpable. En un lugar, la gente de negocios camina en busca de asociaciones para sus empresas, mientras que a unas cuadras del distrito comercial, las personas hacen otro tipo de negocios. Los reporteros destacaron que uno de los grandes problemas por los cuales se mantienen estas condiciones de falta de vivienda y consumo de drogas en San Francisco son los altos estándares de vida y las profundas desigualdades que eso genera. Cifras del índice de costo de vida y renta del sitio especializado Numbeo, revelan que San Francisco es la tercera ciudad más costosa para vivir en Estados Unidos, sólo por detrás de Santa Bárbara y Nueva York, razón por la cual hay empleados que deciden vivir en áreas circunvecinas para evitar las rentas tan elevadas. Desde diciembre del año pasado, la ciudad no puede castigar a las personas sin hogar que duermen al aire libre, debido a una demanda sobre San Francisco que alega que confiscar o destruir sus propiedades viola sus derechos humanos y la orden judicial sólo se levantará una vez que haya más camas de refugio disponibles. Ante esto, el gobernador del estado de California, Gavin Newsom, está presionando a la Corte para que le permita realizar acciones para limpiar los campamentos, mientras que organizaciones como el Comité de Abogados por los Derechos Civiles del Área de la Bahía de San Francisco, argumentan que se está “criminalizando la falta de hogar” y, en cambio, deberían “proporcionar acceso real a viviendas y refugios asequibles”. En una conversación pública que Benioff sostuvo con Newsom, quien fue alcalde de San Francisco e incluso son compadres, el político fue franco con el empresario: “No podemos darnos el lujo de perderte”. El director ejecutivo de Salesforce criticó el hecho de que San Francisco aumente la seguridad sólo durante su evento anual, obviando la importancia económica que representa para la ciudad: “Desafortunadamente, la ciudad no siempre se toma tan en serio como cuando sucede Dreamforce. Entonces, todos los días debería suceder Dreamforce en San Francisco”.

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