Distimia: la depresión silenciosa.

La distimia es un tipo de depresión leve que muchas personas pueden tener y lo desconocen ya que sus síntomas pueden pasar desapercibidos. 

La anhedonia y abulia se presentan en el Trastorno Distímico, es decir, existe una disminución del placer y falta de motivación para realizar las cosas, aun cuando sean actividades recreativas.

La diferencia con otro tipo de depresión es, que la persona cumple con todas sus responsabilidades y se encuentra activa ante las demandas de trabajo, estudio, familia, amigos y cuidado personal realizando todas las actividades que le corresponden, pero con un estado de desinterés y desánimo, viviendo una vida plana afectivamente, como estar en piloto automático. 

Síntomas 

A pesar de que las personas que lo padecen están activas y cumplen con sus responsabilidades, al sufrir de este tipo de trastorno silencioso es posible tener la sensación de bajo rendimiento, baja autoestima, perder el interés en alcanzar metas, que como consecuencia van desmejorando la calidad de las relaciones interpersonales y el desempeño laboral o académico. 

La aparición del Trastorno Distímico en la población es de poca intensidad y alta frecuencia, para su diagnóstico los síntomas deben estar presentes en un período mínimo de dos años, cuyos principales signos son:  

  • Falta de interés en las actividades. 
  • Tristeza.  
  • Sensación de vacío. 
  • Desesperanza. 
  • Falta de energía. 
  • Fatiga. 
  • Dificultad para concentrarse.  
  • Sedentarismo.  
  • Irritabilidad.  
  • Aislamiento social.  
  • Problemas para conciliar el sueño.  
  • Alteraciones del apetito por déficit o exceso.   

No siempre están presentes todos, pero si es significativo que se prolonguen el tiempo. 

Este tipo de depresión ocasiona un estado de desinterés y desánimo, viviendo una vida plana afectivamente, como estar en piloto automático.

Es posible que en momentos estés desanimado y sin ganas de hacer nada, que tu desempeño se vea afectado por circunstancias adversas que vives en el momento. Sin embargo, cuando ese estado de desesperanza se mantiene en el tiempo, se puede volver una situación crónica para la vida. Esta circunstancia te irá separando de todo lo que antes disfrutabas y el patrón de tristeza deja de ser sano para la situación que estás viviendo. 

Neuropsicología 

En los estados depresivos existe un déficit de serotonina cerebral, neurotransmisor encargado de la regulación del estado de ánimo. Cuando se está constantemente expuesto a factores emocionales que demandan serotonina los niveles existentes en el cerebro se consumen y producen un déficit que te conduce hacia la tristeza. 

Se presenta con al menos un año de duración de los síntomas, la de inicio temprano es antes de los veintiún años de edad, y la de inicio tardío después. Es posible observación trastornos de conducta asociados que pueden confundirse con otros trastornos debido a los mecanismos biológicos, psicológicos y sociales involucrados. Las causas pueden ser genéticas y/o ambientales, es posible que aparezca después de experiencias o circunstancias difíciles de la vida. 

Psicoterapia 

Para el tratamiento de este trastorno hay que tener en cuenta la edad e historia de salud de la persona, el tiempo que lleva padeciendo estos síntomas, cómo se encuentra en el momento actual y como afecta a su situación social, laboral y personal, entre otras variables.  

Con psicoterapia es posible mejorar los síntomas, por tanto, incrementar la salud y calidad de vida de la persona. Con una atención psicológica a tiempo se minimiza la probabilidad del empeoramiento y mayor afectación en la vida de la persona. 

Las alteraciones en los estados de ánimo influyen en la falta de energía necesaria para realizar las actividades en todas las áreas de nuestra vida, un deterioro constante puede traer consecuencias graves e irreversibles. Es necesario que te pongas en manos de un psicólogo para poder equilibrar tus estados de ánimo y encontrar herramientas de bienestar. 

En definitiva, descrito de manera breve y sencilla, la psicoterapia consiste en dotar por parte del profesional de la salud mental (psicólogos y/o psiquiatras) de las herramientas de afrontamiento de los síntomas y todos los aspectos relacionados que se combinan con al cuadro clínico depresivo.  

Ninguna persona está exenta de experimentar situaciones difíciles que afecten su habilidad para lidiar con los problemas, por eso es necesario autoevaluar nuestro estado emocional y buscar formas para reinventar caminos que nos permitan vivir a plenitud, aunque a unas personas se le dificulte más que a otras, todos pasamos por eventos de tristeza y desilusión en diferentes momentos de nuestras vidas. 

¿Qué tratamiento debo llevar si tengo distimia?

El tratamiento de la distimia consiste en la combinación de antidepresivos y psicoterapia. El médico suele recetar medicamentos inhibidores de la recaptación de serotonina que alivian la depresión. Esto se combina con la terapia conductual cognitiva, en la que se investigan las posibles causas del trastorno depresivo.

Una parte esencial es la psicoeducación sobre la enfermedad en la que se le explica al paciente qué es la distimia y qué síntomas son importantes. Las personas que padecen distimia tienen dificultad para reconocer el trastorno. Por lo general, sufren la enfermedad durante mucho tiempo y se han acostumbrado a vivir con ella.

La educación sobre la enfermedad es muy importante porque los pacientes deben reconocer sus emociones y pensamientos negativos y aprender a revertir su comportamiento de la manera más positiva posible. En el momento en que aparezcan los primeros síntomas, el paciente o sus familiares han de consultar inmediatamente con su médico. El tratamiento ayudará a los pacientes a superar la distimia y mejorar su calidad de vida.

¿Cómo puedo combatir la distimia?

• Acupuntura: La técnica china de la acupuntura tiene como objetivo activar ciertos centros del cuerpo para estimular su curación de forma natural. El objetivo en este caso es poner al paciente en un estado de relajación, para aliviar la tensión y el estrés. 

• Remedios caseros
– Comer chocolate negro. El chocolate negroayuda al cuerpo a liberar endorfinas y, aunque sea por un periodo corto de tiempo proporciona alivio y contrarresta la melancolía crónica. 
– Tomar un terrón de azúcar con una gota de valeriana, alivia las tensiones, el nerviosismo, el estrés y en algunos casos, el insomnio.
– Tomar una infusión caliente, el calor tiene un efecto calmante tanto en el cuerpo como en la mente, lo que permite que el paciente alivie el estrés y se calme.

• Practicar deporte: El deporte tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo. El esfuerzo físico fortalece el corazón y los músculos. Además, también libera endorfinas y serotonina en grandes cantidades que favorecen la relajación y la sensación de bienestar.

 Hierbas y plantas medicinales
– Hierbas medicinales, como la valeriana o la lavanda también tienen efectos calmantes y favorecen un sueño natural. Además, no tienen efectos secundarios para el organismo.

• Seguir una dieta saludable, compuesta de frutas, verduras y fibra, evitando el elevado consumo de carbohidratos y de alimentos procesados. Una dieta saludable mantiene el cuerpo en forma y favorece un sueño relajado y reparador durante la noche.

El problema de la distimia es que rara vez se reconoce la enfermedad debido a que sus síntomas son más leves que los de una depresión grave. Sin embargo, si no se trata el trastorno puede convertirse en una depresión crónica, que afecta a la vida laboral, familiar y social del paciente. Alrededor del 40 por ciento de los pacientes acaban por sufrir, con el tiempo, una depresión más grave. Un episodio depresivo junto con una distimia se conoce como una “depresión doble“. Esta patología también resulta difícil de diagnosticar y su tratamiento es similar al de la distimia, con combinación de medicamentos y psicoterapia.

¿Se puede prevenir la distimia?

Dado que la distimia se desarrolla lentamente, existen pocas formas efectivas de prevenir la patología. Sin embargo, los pacientes pueden llevar una vida normal implementando lo que aprenden en las sesiones de terapia, evitando factores de riesgo, como el estrés, y tomando regularmente su medicación.

Para mejorar los síntomas de la enfermedad es muy importante seguir una dieta sana y equilibrada, realizar ejercicio físico y fomentar las relaciones sociales. En el caso de los ancianos que sufren distimia, la soledad es un factor de riesgo que empeora el trastorno, por lo que la familia debe contribuir a que la persona mayor se relacione socialmente lo máximo posible y se sienta querido y valorado.

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